La Guerra de la Indepencia fue un conflicto bélico que enfrentó a España y Francia entre los años 1808 y 1814. Napoleón decidió invadir España ante la debilidad del rey Carlos IV con la excusa de llegar a Portugal, que se había opuesto a colaborar en el bloqueo continental contra Inglaterra. A cambio, Napoleón prometió al rey el título de "emperador de las Américas" y al primer ministro Godoy un reino al sur de Portugal por permitir el paso de las tropas francesas.
Sin embargo, ante el temor de que Napoleón pretendiera ocupar España, los seguidores del príncipe Fernando VII se rebelaron y organizaron el motín de Aranjuez, que provocó la dimisión de Godoy y la abdicación de Carlos IV en su hijo. Un mes después, en abril de 1808, Napoleón obligó a Carlos IV y a Fernando VII a renunciar al trono y, el hermano de Napoleón, José Bonaparte, ocupó el poder. Tras este hecho, el 2 de mayo se declaró la guerra oficialmente.
Para organizar la resistencia, los españoles crearon Juntas de Gobierno por todo el país, y una Junta Central. Dicha Junta se disolvió en 1810, cuando la soberanía nacional la asumieron las Cortes de Cádiz. Dos años más tarde, en 1812, se creó la obra más importante de estas cortes: la Constitución. Durante este mismo año, con ayuda del ejército británico, los españoles iniciaron una gran ofensiva contra las tropas francesas. Tras varias victorias importantes, el ejército de Napoleón se retiró y, tras el tratado de Valençay (1814), Fernando VII volvió a ocupar la corona española.
El pintor Francisco de Goya fue contemporáneo a esta guerra y, como es lógico, fue un hecho que le marcó profundamente, al igual que también marcó sus pinturas. El artista realizó una serie de grabados que denominó "Los desastres de la guerra" en los que muestra la crueldad y las atrocidades de las batallas. A continuación se muestran algunos de estos grabados:
Como se puede ver en los grabados, el autor se centra plenamente en la acción, en los personajes que batallan en la guerra. Goya pretende mostrar la realidad de la guerra, lo que él vive día a día, y por eso pinta unos grabados en los cuales los verdaderos protagonistas son los soldados anónimos que luchan en la batalla, y no los comandantes que dan las órdenes.
Sin embargo, ante el temor de que Napoleón pretendiera ocupar España, los seguidores del príncipe Fernando VII se rebelaron y organizaron el motín de Aranjuez, que provocó la dimisión de Godoy y la abdicación de Carlos IV en su hijo. Un mes después, en abril de 1808, Napoleón obligó a Carlos IV y a Fernando VII a renunciar al trono y, el hermano de Napoleón, José Bonaparte, ocupó el poder. Tras este hecho, el 2 de mayo se declaró la guerra oficialmente.
Para organizar la resistencia, los españoles crearon Juntas de Gobierno por todo el país, y una Junta Central. Dicha Junta se disolvió en 1810, cuando la soberanía nacional la asumieron las Cortes de Cádiz. Dos años más tarde, en 1812, se creó la obra más importante de estas cortes: la Constitución. Durante este mismo año, con ayuda del ejército británico, los españoles iniciaron una gran ofensiva contra las tropas francesas. Tras varias victorias importantes, el ejército de Napoleón se retiró y, tras el tratado de Valençay (1814), Fernando VII volvió a ocupar la corona española.
El pintor Francisco de Goya fue contemporáneo a esta guerra y, como es lógico, fue un hecho que le marcó profundamente, al igual que también marcó sus pinturas. El artista realizó una serie de grabados que denominó "Los desastres de la guerra" en los que muestra la crueldad y las atrocidades de las batallas. A continuación se muestran algunos de estos grabados:
Grabado número 2, Con razón o sin ella.
Grabado número 3, Lo mismo.
Grabado número 7, ¡Qué valor!
Grabado número 19, Ya no hay tiempo.
Como se puede ver en los grabados, el autor se centra plenamente en la acción, en los personajes que batallan en la guerra. Goya pretende mostrar la realidad de la guerra, lo que él vive día a día, y por eso pinta unos grabados en los cuales los verdaderos protagonistas son los soldados anónimos que luchan en la batalla, y no los comandantes que dan las órdenes.
"Los desastres de la guerra" del Álbum de Ceán (The British Museum) comentados por José Manuel Mantilla, Jefe del Departamento de Dibujos y Estampas del Museo del Prado, con motivo de la exposición "Goya en tiempos de guerra".
Por otro lado, Goya con estos cuadros nos plasma el salvajismo de ambos bandos, es decir, estas pinturas a nuestro parecer son imparciales ya que el autor es consciente de que tanto el bando español como francés hicieron cosas atroces. Por lo tanto, se ha de recalcar la importancia de esta característica puesto que lo más correcto es ser fiel a manifestar la realidad de los acontecimientos históricos.
Por último, nos gustaría añadir que la impresión que nos ha dado la visualización de las imágenes es la de inmersión, es decir, Goya nos ha metido dentro de las atrocidades de la guerra mediante las imágenes, las cuales parecen más un reportaje de guerra moderno que unos cuadros pintados hace dos siglos.




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